Héroes en todas partes (1): todos tenemos un alguien…

Abres los ojos y ante ti un nuevo día te da la bienvenida a la vida. En cuanto pones los pies en el suelo comienza el ir y venir de una lista de quehaceres que te mantendrán ocupado durante la mayor parte del día.

Quizá comiences como muchos otros, un baño para despertar, un desayuno para las energías del día y a tomar camino.

Es común, por la cotidianidad, que pases por alto muchas de las cosas pequeñas que pasan a tu rededor, pero siempre hay algo aunque sea algo mínimo que hace que voltees la mirada y -pum- te sorprendas con algún pequeño acto que te haga recordar que aunque el mundo parezca de cabeza aun existen las cosas buenas.

Esta es el primer relato de una de esas microacciones.

Iba viajando en un vagon del metro de la Ciudad de México, justo en una de las horas más concurridas, lo que por obvias razones se traduce como un lugar en el que el espacio personal simplemente no existe.

En esa ocasión por obra de la suerte alcance a sentarme (y créanme esto se agradece cuando viajaras de un extremo al otro en una linea de 21 estaciones) ya en mi lugar decidí tomar mi libro y distraerme con la lectura, misma acción que un chico que iba en los asientos del otro lado de pasillo realizó (cabe aclarar que en esa ocasión, viaje en uno de los vagones mixtos porque corrí para alcanzar ese viaje).

Conforme iba avanzando el vagón se iba llenando y llenando y yo iba inmersa en mi lectura, solo veía un poco de lo que mi vista periférica me permitía y por eso se que el vagón iba con mucha gente, de pronto una conversación me distrajo, los protagonistas eran el chico lector y un hombre de alrededor de unos 65 años:

Hombre: Gracias hijo (tomando el asiento del que el chico se levanto) a veces entre hombres no solemos ser corteses, es como una falta de hombría.

Chico: (riendo) supongo que no lo he pensado de esa manera, solo hago lo que sé que esta bien.

Hombre: pues te enseñaron bien.

Chico: tengo un padre y un abuelo y he visto lo que es trabajar a diario y como el cansancio se hace más pesado con el paso de los años, solo hago lo que me gustaría que hicieran con ellos.

Y ahí fue cuando mi cerebro hizo un click

todos tenemos un padre, una madre, un abuelo, una abuela, un hermano, una hermana, un hijo, una hija, un sobrino, una sobrina, un tío, una tía, un amigo, una amiga, un novio, una novia…

todos deberíamos pensar de esa manera “yo también tengo… y solo hago lo que me gustaría que hicieran con ellos”

Supongo que eso haría del mundo un lugar mejor, pero como dicen que todo cambio comienza en pequeño me gusta pensar que así como este chico hay más que piensan de la misma manera, héroes que no usan capa o antifaz y con pequeños actos hacen del mundo un lugar mejor.

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